Aliño de mostaza
Aliño perfecto para ensalada verde (o rúcula, espinacas baby), ensalada con coliflor cruda o col.
En invierno prefiero las ensaladas variadas en bolsa (especialmente las que llevan rúcula, espinacas baby, canónigos y escarola). Añado un poco de carne cortada fina (restos de asado o parrilla), algunas semillas y después este aliño que es delicioso incluso en su forma básica. Por eso os recomiendo que lo hagáis primero en la versión simple (sin opcionales), siguiendo exactamente la receta y luego lo transforméis a vuestro gusto.
¿Cómo podéis transformarlo? Primero dosificad el vinagre a vuestro gusto. Si queréis el aliño más intenso, aumentad la cantidad de vinagre. Aunque el vinagre de jerez es mi favorito, podéis usar sin problema otros tipos de vinagre. Luego podéis experimentar con la mostaza (a veces uso mostaza con rábano picante) o con el aceite. Saldrá diferente cada vez que juguéis con estas variables. Cuando estéis satisfechos, podéis empezar a experimentar con los opcionales (pimienta negra para que sea picante, nata para que sea aún más cremoso, hierbas para aromatizarlo, ajo o cebolla para hacerlo más atrevido).
Antes de usar este aliño os advierto que los 200 ml resultantes tienen casi 1400 calorías. Así que usad la cuchara para dosificarlo. Una cucharada de aliño tendría unas 100 calorías. Para 50 g de ensalada verde (la mitad de las bolsas de las que os hablaba) uso solo 2 cucharadas de aliño.
Ingredientes
1 cucharada de mostaza (25 g)
25 ml de agua fría
1 cucharada de vinagre (aquí prefiero el vinagre de jerez reserva de 9 grados)
1 cucharadita rasa de miel (5 g)
150 ml de aceite (normalmente uso mitad aceite de oliva y mitad de girasol)
sal
Opcional: pimienta negra, nata, ajo o cebolla, hierbas (estragón, perejil o eneldo)
Cómo preparar aliño de mostaza
- En la batidora de mano se ponen el vinagre, la mostaza, la miel, el agua y un poco de sal. Se mezcla bien.
* Si lo deseáis, en este paso podéis añadir 1 diente de ajo o 1/2 cucharada de cebolla picada. - Se añade el aceite gradualmente mientras batís arriba y abajo con la batidora. Al final resultará una emulsión como una salsa de vainilla. Si el aliño sale demasiado espeso (como una crema de vainilla; esto puede pasar si aumentáis la cantidad de vinagre por ejemplo), podéis añadir un poco de agua al final hasta conseguir la consistencia deseada. Para ensaladas me gusta que el aliño no sea muy viscoso, que fluya fácilmente de la cuchara para cubrir las verduras sin apegostarlas.
* Si lo deseáis, al final de este paso moled pimienta negra o añadid 1 cucharada de nata o añadid hierbas picadas finas.