Hígado de cerdo a la sartén con cebolla marinada
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Es difícil con el hígado, sobre todo con el de cerdo, pero lo conseguí. A mi marido no le gusta, así que tengo que tener cuidado con cómo lo preparo para que el sabor característico no sea demasiado intenso. Ya intenté convencerle con un par de recetas de hígado de cerdo, pero sin éxito. Esta vez, sin embargo, la cebolla marinada equilibró tan bien el hígado frito que reconoció que es una combinación más que lograda. ¡¡¡Y se lo comió!!!! ¡Con gusto! De mí ya ni os cuento, me gusta cualquier hígado, en cualquier forma, solo que no esté duro.
Ingredientes
250 g de hígado de cerdo
1 cucharada de harina blanca
1/8 de cucharadita de pimienta molida
1/8 de cucharadita de comino molido
1/4 de cucharadita de copos de chile (o al gusto; yo usé pul biber)
4 cucharadas de aceite (para freír)
leche
sal gruesa
Cebolla marinada
1 cebolla morada mediana
1/2 cucharadita de sal gruesa
3 cucharadas de zumo de limón
1 cucharada de aceite de oliva
3 ramitas de perejil
Porciones: 2
Cómo preparar hígado de cerdo a la sartén con cebolla marinada
- Se lava bien el hígado de cerdo en agua fría hasta que el agua quede limpia. Luego se corta en rodajas (a lo ancho) de aproximadamente 1 cm de grosor. Se cubren las rodajas con leche y se añade 1/2 cucharadita de sal gruesa. Se remueve para disolver la sal y se deja reposar al menos 1 hora, pero si reposa unas horas más no hay problema.
* pongo el hígado en leche para limpiarlo de sangre y también para un sabor más delicado; la leche absorbe los olores y sabores intensos gracias a su grasa; también podéis usar agua en lugar de leche, pero esta solo tiene función de limpieza. - Se prepara la cebolla mientras tanto: se pela y se corta en rodajas o aros finos. Se espolvorea con sal, se remueve y se deja reposar 10 minutos. Se escurre el agua que ha soltado y se añade el zumo de limón. Se deja reposar otros 10-15 minutos. Se añade el aceite y el perejil picado.
- Se escurre el hígado de la leche y se enjuaga bajo un chorro de agua fría. Se vierte agua hirviendo sobre él hasta cubrirlo y se deja 20 segundos. Se escurre y se enjuaga bajo un chorro de agua fría.
* escaldo el hígado porque se limpia aún mejor (veréis que el agua se vuelve turbia) y el sabor será aún más fino; además se elimina más agua y así al freír quedará más crujiente por fuera - Se secan las rodajas de hígado con papel de cocina para que queden bien secas.
- Se mezcla la harina con la pimienta, el comino y el chile. Se pasan las rodajas de hígado por la harina y se sacude el exceso.
- Se calienta el aceite en una sartén amplia (yo usé la olla de hierro fundido esmaltado, que es la que mejor me dora la carne). Se colocan las rodajas de hígado en la sartén, dejando un poco de distancia entre ellas (si es necesario se fríen en tandas).
- Se fríen las rodajas 1,5 minutos por cada lado (quedarán en su punto medio). Se sacan sobre papel de cocina para absorber la grasa.
- Se coloca el hígado en el plato de servir y se esparce encima la cebolla marinada. Al lado, colocad rebanadas de pan ligeramente tostadas untadas con paté de lentejas verdes y rodajas de limón.
El hígado en leche con sal
El hígado escaldado
El hígado pasado por harina condimentada
Freímos por el primer lado...
... y luego por el segundo