Cuernos de pan con comino
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Simpáticos cuernos de pan con queso y comino. Son largos y finos, parecen más bien grisines. Lucen muy bien en la mesa y atraen la atención de inmediato.
Están buenísimos recién sacados del horno. Si los guardáis en una bolsa, se mantienen esponjosos, solo se ablanda la corteza. Experimenté con varios tamaños, pero los grandes ganaron: los devoramos con crema de queso con hierbas y con prosciutto. Los pequeños son más sequitos, ideales para picar junto a una cerveza.
Ingredientes
300 g de harina blanca (BL 55)
100 g de queso crema de vaca o cabra (tipo Almette)
150 ml de agua tibia
1/2 sobre de levadura seca
3/4 cucharadita de sal
1 pizca de azúcar
1 cucharada de aceite
Para pincelar
1 huevo pequeño
3 cucharadas de leche
sal
Para decorar
semillas de comino
sal gruesa de mar
Cómo preparar cuernos de pan con comino
- Se tamiza la harina con la sal en un bol amplio.
- Se disuelve la levadura en 50 ml de agua tibia, se añade el azúcar y se tapa. Se deja en un lugar cálido (unos 28°C) durante 10-15 minutos. La mezcla debe volverse espumosa, señal de que la levadura se ha activado.
- Se hace un hueco en el centro de la harina y ahí se pone el queso crema, la levadura y el aceite. Se comienza a amasar y se añade gradualmente el resto del agua (100 ml). Añadid solo hasta que la masa se una y se pueda amasar con facilidad. La cantidad de agua depende de la consistencia del queso utilizado. Debéis obtener una masa ligeramente pegajosa. La masa se puede seguir amasando a mano o en una panificadora. Yo la puse en la panificadora en el programa de amasado+levado. Si no usáis panificadora, poned la masa a leudar en un bol tapado en un lugar cálido (unos 28°C) durante aproximadamente 1 hora.
- Enharinád la superficie de trabajo y volcad la masa sobre ella. Dividid la masa en dos porciones iguales.
- Estirad una lámina muy fina de cada porción. Tened cuidado de que la lámina quede uniforme y fina. Como referencia, yo estiré las láminas a 36 x 27 cm.
- Recortad los bordes con un rodillo de repostería para obtener un rectángulo perfecto.
- Se corta a lo largo una franja de 18 cm (de estas se forman los cuernos grandes). La franja restante tendrá unos 9 cm (de ella se forman los cuernos pequeños).
- Cortad dos cuadrados (de 18 cm de lado) de la franja ancha. Cortad cuadrados de 9 cm de la franja estrecha. Cortad cada cuadrado por la diagonal para obtener triángulos.
- Tomad cada triángulo, sujetadlo por la punta y tirad suavemente para estirarlo un poco. Enrollad el triángulo desde la base hacia la punta. Una vez enrollados, tirad suavemente de ellos para alargarlos un poco. Obtendréis unos cuernos largos y finos, muy bonitos.
- Colocad los cuernos formados en la bandeja del horno con papel de hornear. Tened cuidado de colocarlos con la punta hacia abajo. Llenaréis dos bandejas con todos los cuernos. Dejad que los cuernos leven durante 15 minutos.
- Mientras tanto, precalentad el horno a 200°C e introducid una cazuelita con agua en el nivel más bajo.
- Batid el huevo con la leche y la sal y pincelad los cuernos. Escurrid bien el pincel antes de pincelar cada cuerno, para que no gotee huevo en la bandeja. Espolvoreád los cuernos con semillas de comino y sal gruesa de mar.
- Hornead los cuernos durante 15 minutos. Los pequeños pueden sacarse un poco antes (unos 10 minutos). Retirad rápidamente la olla con agua del horno en cuanto hayáis introducido los cuernos.
La masa cortada en dos porciones
Lámina fina
Cortamos triángulos
Cuernos en la bandeja con comino
Horneados