Salsa de perejil
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El 1 de mayo empieza oficialmente (aunque en Cluj empezó hace tiempo) la temporada de barbacoas. Este año es más especial porque coincide con la Pascua. Si tuviera que elegir una salsa con la que desenvolverme en ambas situaciones sería esta salsa de perejil. Va perfecta con cualquier carne a la parrilla (realmente cualquiera, incluido el pescado), verduras a la parrilla (calabacines, berenjenas, espárragos) pero también va bien con asado de cordero o la carne hervida de la sopa de ternera. Va también con simples patatas nuevas hervidas o con un trozo de focaccia. Así que esta es, queridos, mi salsa para el mes de mayo. O incluso para todo este verano. Para momentos simples o sofisticados.
Ingredientes
1 manojo de perejil (50 g con tallos incluidos)
2 ramitas de estragón (aprox. 1 cucharada de estragón picado)
2 cebolletas
1 diente de ajo
ralladura de 1 limón pequeño
100 ml aceite
2 cucharadas de zumo de limón
1/2 cucharada de vinagre de estragón
sal, pimienta negra
Cómo preparar salsa de perejil
- Se lavan y luego se secan muy bien las hierbas, absorbiéndolas con servilletas de papel para que no quede agua. Si tenéis tiempo podéis dejarlas escurrir. Se cortan los tallos del manojo de perejil y se retiran las hojas de estragón. Se pican fino el perejil y el estragón.
- Se coge aproximadamente la mitad de las hierbas picadas (a ojo) y se pone en el mortero. Se añade el ajo, 1/4 cucharadita de sal y se muele pimienta negra. Se machaca con la mano del mortero hasta obtener una pasta. Esta pasta ligará la salsa.
- Se añade la pasta sobre las hierbas picadas, luego se ralla la cáscara de limón, se añade la cebolleta también picada lo más fina posible. Se mezcla.
- Se añade gradualmente aceite solo hasta que las hierbas estén ligadas. Se usará un aceite de sabor neutro (puede ser de oliva neutro, de semillas de uva o de girasol).
- Se añade el zumo de limón y el vinagre y se prueba para ajustar la acidez a vuestro gusto. Se pasa la salsa a un recipiente lo más estrecho posible (un tarro alto), de forma que quede expuesta al aire la menor cantidad posible de salsa, para que no se oxide. Ahora la salsa debe reposar al menos 1 hora a temperatura ambiente, para que las hierbas maceren y se combinen los sabores. Si reposa unas horas a temperatura ambiente es aún mejor. Si queréis guardarla hasta el día siguiente hay que ponerla en el frigorífico.