Confit de mollejas
¡Tenemos tiempo para confitar!
Las mollejas hervidas están bien, son tiernas, he hecho estofado con ellas muchas veces. Pero confitadas se derriten en la boca. En esta versión son ideales para añadir a ensaladas, sándwiches, en brochetas, salteadas con diferentes aromas o champiñones. Y la grasa que quede la usaré para asados, patatas al horno o sopas.
Ingredientes
1 bandeja de mollejas (o mollejas y corazones; la mía tenía 450 g)
1 cucharadita de sal gruesa
1 ramita de tomillo (o 1/2 cucharadita de tomillo seco)
2 dientes de ajo
aceite o manteca de pato/pollo (se determinará durante la preparación)
Cómo preparar confit de mollejas
- Si tienen corazones, estos se dejan enteros. Las mollejas se cortan en dos (las dos partes de las que están compuestas) recortando la parte dura entre ellas, ese cartílago blanquecino que las mantiene unidas.
- Mezclar las mollejas con la sal y el tomillo. Cubrir con film y dejar en el refrigerador hasta el día siguiente.
- Al día siguiente dejar que vuelvan a temperatura ambiente, luego cubrir con aceite o manteca derretida (con manteca se pueden conservar más tiempo). Asegúrese de que la grasa sobrepase las mollejas por un dedo. También use una bandeja lo más estrecha posible que las contenga, así no desperdiciará grasa. La grasa del confit que les quede podrá usarse en otras comidas (por ejemplo patatas al horno, asados).
- Cubrir el recipiente y meter al horno a 120°C durante 3 horas. Apagar el horno. Al final dejarlas enfriar preferiblemente en el horno si no lo necesitan. Pero si necesitan el horno, sacar el recipiente afuera, pero dejarlo tapado hasta que se enfríe completamente.
- Se conservan en el refrigerador. Cuando las usen pueden calentarlas en sartén, con un poco del aceite en que fueron confitadas.