Zanahorias con pimentón y comino
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No sé por qué las zanahorias siempre han sido pasajeras en mi cocina. Creo que es la única verdura que se me marchita olvidada en la despensa. Unas rodajas en sopas o guisos, unas tiras ralladas aquí y allá, más o menos eso es lo que hago con ellas. Cuando recuerdo que hace tiempo que no como zanahorias hago una crema o una ensalada. Son como actores eternamente en papel secundario, y es curioso porque forman parte de las pocas verduras (junto con la coliflor y la remolacha) que aprecio cocinadas de la forma más sencilla posible: hervidas con un poco de sal. Adoro las zanahorias hervidas en la sopa, me las reservo todas.
Una de mis resoluciones de este año fue cocinar las zanahorias más a menudo y de forma más interesante, darles de vez en cuando el papel protagonista. Ya habéis visto las zanahorias nuevas con estragón y la ensalada de cuscús con garbanzos y zanahorias asadas. Ahora estoy deseando que lleguen los guisantes para juntarlos con muchas zanahorias en esta sopa increíble.
La receta de hoy es más adecuada para zanahorias maduras y está inspirada en la forma en que mi abuela prepara las que saca de la sopa de pollo: las saltea brevemente en aceite aromatizado siempre con pimentón y algo más. De un solo pollo consigue hacer dos platos. Hierve el pollo, cuela el caldo y cuece fideos en él, y las zanahorias y la carne hervida las prepara más o menos como he hecho ahora con las zanahorias. Solo que ella no pone perejil, ¡pero mirad qué bonito queda el verde sobre el naranja!
Espero que me deis muchas ideas nuevas para las zanahorias, he oído que si como muchas se me pone el pelo pelirrojo y la piel se broncea naturalmente 😉
Ingredientes
500 g zanahorias maduras
1 diente de ajo
1 cucharadita rasa de pimentón dulce
1/2 cucharadita de comino machacado fino
1 cucharadita de mantequilla (opcional)
1/4 manojo de perejil
2 cucharadas de aceite
sal, pimienta negra
Porciones: 2-3
Cómo preparar zanahorias con pimentón y comino
- Se hierven las zanahorias (en caldo de carne, en agua con sal o al vapor), lo importante es que estén bien cocidas, no dejarlas nada al dente por dentro.
- En una sartén/cazuela amplia se calienta el aceite y se añade el ajo machacado. Se deja a fuego lento hasta que el aceite absorba el aroma del ajo, sin que este se dore.
- Se retira la sartén del fuego y se añade el pimentón y el comino. Se remueve rápido para disolver las especias en el aceite.
* Si no os gusta el comino o si os cansáis de él, podéis usar cilantro en grano en su lugar. - Se añaden las zanahorias escurridas, pero no demasiado, que les quede un poco de agua. Se espolvorea sal y se muele pimienta negra por encima. Se pone de nuevo la sartén al fuego y se remueve suavemente (para no romper las zanahorias) hasta que estén cubiertas de especias y el contenido de la sartén vuelva a hervir. Si lo deseáis (sobre todo si las zanahorias no se han hervido en caldo), podéis añadir ahora la mantequilla.
- Se retira la sartén del fuego y se añade el perejil picado fino. Se remueve suavemente. Están buenas calientes o a temperatura ambiente (si no habéis añadido mantequilla).